En el punto de partida
Para la definición de un proyecto web, las recomendaciones en materia de consultoría TIC son siempre necesarias
En el punto de partida
Hoja de Estilo, CMS, selección de contenidos, ya tenemos el dominio, el Hosting y otros detalles, pero ha llegado la hora de confeccionar el proyecto que deseamos en la red. Antes de llevarlo a cabo, tendremos que pensar qué es lo que deseamos hacer.
Referencias de proyectos, gestión del dominio, compromiso de calidad o el análisis del coste de la página web son una serie de obligaciones que hay que tener en cuenta y solicitar a la empresa proveedora de servicios con la que podemos trabajar. La explicación de las distintas acciones técnicas y una serie de responsabilidades deben de ser tenidas en cuenta. Pero, como todo, hay que saber buscar las prioridades en la elaboración de cualquier proyecto. De esta manera, la definición del nombre de dominio, Plan de Hosting, Template y gestor es un tema, y otro tema es la definición de una serie de técnicas SEO y SEM en función de la empresa, la cual puede aspirar a un posicionamiento en función de la consolidación de una serie de contenidos. Los ejemplos que nos ofrece el proveedor son una base muy importante para analizar las directrices de lo que podemos querer. Sin embargo, las páginas web de la competencia son un escaparte a tener en cuenta, qué tipo de soluciones han encontrado, cómo venden o cómo informan acerca de sus productos y servicios.
Un tema de interés …
Cambios, modificaciones, actualizaciones, mantenimiento, desarrollo de nuevas soluciones y demás hacen que tengamos que estar a la última en saber qué es lo que hemos contratado
Un tema de interés …
En ocasiones, conviene repasar el proyecto web, los procesos, cómo se ejecuta y los tiempos. La Propiedad Intelectual de los contenidos, que conviene hablar con un gabinete jurídico antes de nada, y proteger cada detalle que nos pertenezca, son consideraciones que se deben de tener en cuenta antes de empezar.
La página web es del que firma el pago, la cesión de contenidos y la creación de la plataforma deseada en función de la búsqueda de una solución concreta de gestión. Para hacerlo sencillo, la empresa que abona las cantidades por el desarrollo web es la propietaria de su espacio, plataforma y dominio, porque esté fue registrado por el responsable del negocio, que es la persona que autoriza el proceso. En ese momento, se producen una serie de comunicaciones. Primero, como es lógico, la cesión de la identidad corporativa, los textos (redactados por el cliente), la selección de las creatividades y la definición de la Hoja de Estilo personalizada para cada proyecto. En los documentos que se firman, se debe de especificar, al margen de los pagos por el trabajo, las condiciones previas a cómo se van a realizar las distintas comunicaciones y materiales de entrega y recepción para agilizar el proceso; poder analizar con claridad todos los pasos y responder en tiempo y forma en las condiciones de un contrato legal que es firmado por ambas partes.
¿Nos vamos a la Web 4.0?
De la selección de contenidos, compartir y recomendación, han aparecido otra serie de detalles en la web que han llamado la atención a usuarios, programadores y desarrolladores
¿Nos vamos a la Web 4.0?
Posicionamiento y consolidación de contenidos han protagonizado un “para más información” de las empresas en la red, pero en el futuro serán los usuarios los que “muevan” los menús, noticias, sugieran y hagan uso de otras funcionalidades. La presentación de los sistemas operativos táctiles, la incorporación de la biometría a los teléfonos móviles y el desarrollo de soluciones en la nube han alcanzado la movilidad, escalabilidad y creación de programas en tiempo real, por medio de la participación de personal cualificado. De la infraestructura en Cloud, las organizaciones han aprovechado para acercarse a la Intranet corporativa, el acceso a programas en SaaS y el perfeccionamiento del modelo de gestión aprovechando la tecnología de sociedades como Microsoft, Intuit, Google o SalesForce, entre otros. La Web 4.0, que analizaremos mañana, es la relación operativa e independiente entre el usuario y la página, portal o aplicación móvil para seleccionar, elegir o buscar una relación de datos, con el objetivo de quedarse con aquello que más le llama la atención. De esta manera, adiós al intermediario, los elementos apuntan, posicionan, son botones útiles y módulos que se comparten con un doble clic. Así de sencillo, las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC) han dado una nueva oportunidad a los desarrolladores, que centrarán esfuerzos en aplicaciones móviles, digitalización de documentos y sistemas de información en la nube.








